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domingo, 22 de enero de 2012

My Week With Marilyn


Foto suministrada:

Título: My Week With Marilyn
Director: Simon Curtis
Guionista: Adrian Hodges.
Productor: David Parfitt, Harvey Weinstein.
Elenco: Michelle Williams, Eddie Redmayne, Kenneth Branagh.

La sensualidad hecha persona.
Por: David A. Maldonado Hernández

Hay que saber escoger las palabras para describir un filme basado en la vida de la diva Marilyn Monroe, y el adjetivo correcto es “delicado”.

“My Week With Marilyn” no es un filme realmente basado en la vida de la celebridad, sino en las vivencias de Colin Clark durante la filmación de “The Prince and the Showgirl”. Colin es un joven que quiere trabajar en la industria del cine, y para hacerlo insiste hasta que termina siendo tercer asistente del director Sir Lawrence Olivier en dicha producción. Los protagonistas de la película que se está filmando son Monroe y el mismo Olivier y durante el proceso ambos, actriz y director, tienen muchos encontronazos hasta que Colin se involucra con la famosa celebridad. Estas vivencias dan vida al filme y crean un filme que resulta ser hermoso y delicado.

Hay tres aspectos del filme que lo convierten en un éxito y le dan el adjetivo “delicado”. Lo primero que resalta son las actuaciones. Michelle Williams es increíble como Marilyn Monroe, con todos sus enigmas, simpatía, misterio y belleza. Todos sus movimientos son como los de una mujer que está hecha de porcelana, que con el mínimo disturbio podría quebrarse. Pero Kenneth Branagh es quien te hace la película. La frustración que siente el personaje de Olivier al no poder controlar y/o poseer a Marilyn es personificada sin que en ningún momento el personaje lo admita.

El segundo aspecto que resalta es la fotografía. Ben Smithard es el encargado de la cinematografía de la cinta y le da un toque suave a la imagen. Los colores tienen el tono perfecto para la ocasión, con vida pero suaves cuando está Marilyn en la escena, tristes y opacos cuando ella no está presente. En cada plano resalta la imagen que todos quieren ver, la imagen de la estrella. Pero el premio mayor es para el director Simon Curtis.

Puedes tener un elenco de primera, un fotógrafo sensacional, con un guión interesante, pero si el director no hace bien su trabajo todo habrá sido en vano. El toque “delicado” se lo da Curtis con la técnica con la que todo se desarrolla. Marilyn Monroe fue un símbolo sexual en su época, sigue siéndolo todavía y esa actitud quedó retratada en el filme, mas sin embargo, no hay desnudos en él. Solo alcanzamos a ver a la actriz desnuda completamente pero despaldas a la cámara. No hay escenas de sexo, ni siquiera una que se insinúe que hubo una relación. Pero aún así la película y Michelle Williams son completamente sensuales. En cada plano en el que Monroe aparece se ve hermosa y sensual, aún en aquellos donde no se supone que aparezca de esa manera. Ese es el resultado de tener un director que sabe lo que hace. No desperdicia escenas y aprovecha cada segundo en la pantalla para mostrar la belleza y sensualidad del personaje que está presentando.

En esta crítica no entraré en detalles sobre si fue la mejor representación de Marilyn Monroe. No discutiré si la victimizaron en el filme o si dañan su imagen o si fue exactamente como era en vida real. Esto es lo que este equipo quería mostrar y lo hicieron excelente. Es una película que espero ver en la carrera por el Oscar. No solo nominar a Williams para “Mejor Actriz”, sino a Branagh en “Mejor Actor de Reparto”, Curtis para “Mejor Director”, a Smithard como “Mejor Cinematógrafo” y tal vez a Conrad Pope en “Mejor Partitura”.

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